martes 17 de febrero de 2009

Un caso perdido


A pesar de todo lo que intentaron, ya había elegido el camino de seguir soñando. Decidió volar hasta el infinito antes que tener los pies en el suelo. Prefirió creer en la felicidad, en el amor, en las hadas, en la perfección, en lo eterno, en las miradas y en los besos. Prefirió mejorar cada día que labrarse un futuro. (...) No obstante cuidó de que nadie arruinara su etéreo paraíso, y ponía cada vez más empeño en este propósito. No podía dejar que le quitaran sus sueños.
Con ello no consiguió ser ni peor ni mejor, ni más feliz o más triste. Con ello consiguió ser simplemente lo que anhelaba ser.